Hoy Lunes 8 llegué a la oficina de pésimo humor por lo explicado en el posteo anterior. Estava furibundo. Llegué justo en mi horario, ni un minuto mas temprano, ni un minuto mas tarde.
Devería tener una cara de culo increible, puesto que hasta el polícia de la entrada advirtió que algo me sucedía. Tomé el ascensor y me baje en el septimo piso como suelo hacer. Dento de la oficina támbien se advirtió mi estado. Cuando llegó el Jefe me fui para la cocina, el tipo vino a buscarme y me pregunto que me pasava. Allí le conté que era (escrito en el blog anterior) casi llorando de la bronca. Todo el resto del día me la pasé haciendo cualquiera, igual él me había dado permiso de que me fuera si así lo deceava, pero bueno, la cuestión es que lo hablamos y quedó todo resuelto, igualmente mi cara de orto y mi estado sepulcral continuaron durante toda la jornada laboral.
No hay comentarios:
Publicar un comentario