Paso a relata:
Juan Diaz, mi cuñado, ha recivido ya en su domicilio el pasaporte, ya todos tenemos el pasaporte. Esta semana fue linda. Toda la semana estuve con papeleo, toda la semana estuve medio aburrido, pero bien.
Requejo me dijo que atendiera el teléfono cuando todos estuvieran hablando, y que simplemente dijera: Fiscalía, Aguarde por favor, ya será atendido por uno de nuestros operadores. Yo comencé a atender el viernes por la tarde ya que todos los demás operadores estaban ocupados.
La cosa es que en uno de los llamados que atiende me empieza a hablar un oficial de Justicia de forma muy imperativa y con una velocidad vertiginosa tal que yo no alcancé a decir “aguarde un momento por favor”, que dicho señor ya me estaba nombrando la intersección y la chapa catastral del domicilio en el cual se encontrava. No me quedó otra que tomarle los datos, ni modo que le dijera con tono calmado y desinteresado “Aguarde un momento por fabor…” Ok, ahí la primer cagada. Por mas que mis compañeros dijeron que la jefa no se iba a enterar que había atendido yo, apenas llego de almorzar preguntó por esa derivación y la prosecretaria de turno no vaciló en decir que era una llamada que había atendido yo.
No es la primera vez que pasa, son todos una manga de hipócritas. El problema no son los otros, soy yo el pelotudo porque me esfuerzo con el fin de obtener un poco de reconocimiento, a nadie le importa nada de nadie, solo cuidan su culo.
LA CULPA NO ES DEL CHANCHO SINO DEL QUE LES DA DE COMER
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